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La mejor dieta para un gato
De la misma manera que la alimentación canina, hay tres tipos de
comida felina: seca, semiseca y húmeda.
Sea cual sea el tipo de alimentación escogida, ha de acompañar
al gato en sus primeros meses de vida, una vez acabada la época
de lactancia.
Si se acostumbra a la comida húmeda (terrinas, latas) y después
queremos darle seca, será una faena muy difícil casi imposible,
ya que una vez haya probado un alimento no querrá otro. De aquí
viene el gran peligro de darle comida de la nuestra como pollo, pescado…
El gato es uno de los animales más delicados a la hora de comer,
pues jamás se come un gramo de alimento si lo acabamos de sacar
frío de la nevera o si está demasiado caliente.
Es aconsejable que el recipiente donde le ponemos
la comida no sea de plástico ya que no les gusta por que acumula
olores, comida e incluso jabón. En cambio los que están
fabricados con acero inoxidable o cerámica son adecuados y cuanto
más profundos mejor.
La especie felina no es muy bebedora de agua porque suelen satisfacer
sus necesidades de hidratación a través de la comida. Además
hace falta recordar que no les gusta tener el recipiente de agua cerca
de la comida, ellos prefieren las gotas de agua que caen del grifo del
baño o la cocina.
La dieta del felino es por descontado carnívora
y ha de estar compuesta de un 45% de proteínas y entre un 10 y
30% de grasas, en el caso de los adultos.
Los cachorros necesitan un 50% de proteínas y entre el 17 y 35%
de grasas.Es un error administrar una dieta canina a un felino.
La vacunación
del gato
La especie felina es muy susceptible a sufrir infecciones
que pueden ser evitadas con una vacunación. Hay infinidad de virus
que pueden provocar enfermedades de consideración.
La vacunación que recibe un gato que vive únicamente en
casa es muy diferente de la que recibe el gato que también sale
a la calle.
El objetivo principal de un proceso de vacunación
es la protección del gato ante una determinada enfermedad, es decir,
que el gato no se contagie de esa enfermedad en el caso de que se vea
expuesto o tenga contacto con el virus que la produce.
Otro aspecto a tener
en cuenta sobre la vacunación es que es un trabajo que ha de realizar
un veterinario. Vacunar no consiste únicamente en poner una inyección
ya que implica un examen físico completo del gato, la valoración
del estado sanitario y de una serie de variables muy importantes:
La edad.
La presencia de otros animales.
La presencia de parásitos intestinales
El estado de gestación en caso de las hembras.
En la actualidad los gatos se pueden vacunar de las siguientes enfermedades:
Rinotraqueitis (Herpesvirus
tipus I)
Coriza Felina (Calicivirus)
Panleucopenia felina (Parvovirus)
Leucemia Felina (Retrovirus)
Peritonitis infecciosa felina (Coronavirus)
Chlamydiasis
Rabia
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